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  • 11 May 2016
        Resultados de la justificación   1  Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;   2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.   3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;   4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;   5 y la esperanza no averg:uenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.   6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.   7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.   8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.   9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.   10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.   11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.   Adán y Cristo   12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.   13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.   14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.   15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.   16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.   17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.   18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.   19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.   20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;   21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.  
    407 Publicado por Dj Chowuy
  • Por Dj Chowuy
        Resultados de la justificación   1  Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;   2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.   3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;   4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;   5 y la esperanza no averg:uenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.   6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.   7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.   8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.   9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.   10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.   11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.   Adán y Cristo   12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.   13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.   14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.   15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.   16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.   17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.   18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.   19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.   20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;   21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.  
    May 11, 2016 407
  • 11 May 2016
        Jesús sana a un paralítico (Mr. 2.1-12; Lc. 5.17-26)   1  Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.   2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.   3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.   4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?   5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?   6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.   7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.   8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.   Llamamiento de Mateo (Mr. 2.13-17; Lc. 5.27-32)   9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.   10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.   11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?   12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.   13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.   La pregunta sobre el ayuno (Mr. 2.18-22; Lc. 5.33-39)   14 Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?   15 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.   16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.   17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.   La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús (Mr. 5.21-43; Lc. 8.40-56)   18 Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.   19 Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos.   20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;   21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.   22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.   23 Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto,   24 les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él.   25 Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó.   26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.   Dos ciegos reciben la vista   27 Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: !!Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!   28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.   29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.   30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.   31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.   Un mudo habla   32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado.   33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.   34 Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.   La mies es mucha   35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.   36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.   37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.   38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.  
    376 Publicado por Dj Chowuy
  • Por Dj Chowuy
        Jesús sana a un paralítico (Mr. 2.1-12; Lc. 5.17-26)   1  Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.   2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.   3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.   4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?   5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?   6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.   7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.   8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.   Llamamiento de Mateo (Mr. 2.13-17; Lc. 5.27-32)   9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.   10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.   11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?   12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.   13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.   La pregunta sobre el ayuno (Mr. 2.18-22; Lc. 5.33-39)   14 Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?   15 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.   16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.   17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.   La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús (Mr. 5.21-43; Lc. 8.40-56)   18 Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.   19 Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos.   20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;   21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.   22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.   23 Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto,   24 les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él.   25 Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó.   26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.   Dos ciegos reciben la vista   27 Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: !!Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!   28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.   29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.   30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.   31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.   Un mudo habla   32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado.   33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.   34 Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.   La mies es mucha   35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.   36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.   37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.   38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.  
    May 11, 2016 376
  • 11 May 2016
        Los Diez Mandamientos (Dt. 5.1-21)   1  Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:   2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.   3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.   4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.   5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,   6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.   7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.   8 Acuérdate del día de reposo  
    405 Publicado por Dj Chowuy
  • Por Dj Chowuy
        Los Diez Mandamientos (Dt. 5.1-21)   1  Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:   2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.   3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.   4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.   5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,   6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.   7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.   8 Acuérdate del día de reposo  
    May 11, 2016 405
  • 11 May 2016
        La palabra de vida   1  Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida   2 (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);   3 lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.   4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.   Dios es luz   5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.   6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;   7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.   8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.   9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.   10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.  
    360 Publicado por Dj Chowuy
  • Por Dj Chowuy
        La palabra de vida   1  Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida   2 (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);   3 lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.   4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.   Dios es luz   5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.   6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;   7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.   8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.   9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.   10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.  
    May 11, 2016 360
  • 11 May 2016
        La creación 1  En el principio creó Dios los cielos y la tierra.   2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.   3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.   4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.   5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.   6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.   7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.   8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.   9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.   10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.   11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.   12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.   13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.   14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,   15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.   16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.   17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,   18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.   19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.   20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.   21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.   22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.   23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.   24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.   25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.   26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.   27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.   28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.   29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.   30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.   31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.    
    372 Publicado por Dj Chowuy
  • Por Dj Chowuy
        La creación 1  En el principio creó Dios los cielos y la tierra.   2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.   3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.   4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.   5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.   6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.   7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.   8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.   9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.   10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.   11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.   12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.   13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.   14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,   15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.   16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.   17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,   18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.   19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.   20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.   21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.   22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.   23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.   24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.   25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.   26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.   27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.   28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.   29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.   30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.   31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.    
    May 11, 2016 372
  • 11 May 2016
        Regocijaos en el Señor siempre   1  Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.   2 Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.   3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.   4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!   5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.   6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.   7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.   En esto pensad   8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.   9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.   Dádivas de los filipenses   10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.   11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.   12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.   13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.   14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.   15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos;   16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.   17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.   18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.   19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.   20 Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.   Salutaciones finales   21 Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.   22 Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César.   23 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.    
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  • Por Dj Chowuy
        Regocijaos en el Señor siempre   1  Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.   2 Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.   3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.   4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!   5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.   6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.   7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.   En esto pensad   8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.   9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.   Dádivas de los filipenses   10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.   11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.   12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.   13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.   14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.   15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos;   16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.   17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.   18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.   19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.   20 Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.   Salutaciones finales   21 Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.   22 Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César.   23 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.    
    May 11, 2016 315
  • 11 May 2016
        Jesús lava los pies de sus discípulos 1  Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.   2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,   3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,   4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.   5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.   6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?   7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.   8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.   9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.   10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.   11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.   12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?   13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.   14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.   15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.   16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.   17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.   18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.   19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.   20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.   Jesús anuncia la traición de Judas (Mt. 26.20-25; Mr. 14.17-21; Lc. 22.21-23)   21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.   22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.   23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.   24 A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.   25 El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?   26 Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.   27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.   28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.   29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.   30 Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.   El nuevo mandamiento   31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.   32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.   33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.   34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.   35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.   Jesús anuncia la negación de Pedro   (Mt. 26.31-35; Mr. 14.27-31; Lc. 22.31-34)   36 Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.   37 Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.   38 Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.  
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  • Por Dj Chowuy
        Jesús lava los pies de sus discípulos 1  Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.   2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,   3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,   4 se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.   5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.   6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?   7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.   8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.   9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.   10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.   11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.   12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?   13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.   14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.   15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.   16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.   17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.   18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.   19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.   20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.   Jesús anuncia la traición de Judas (Mt. 26.20-25; Mr. 14.17-21; Lc. 22.21-23)   21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.   22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.   23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.   24 A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.   25 El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?   26 Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.   27 Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.   28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.   29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.   30 Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.   El nuevo mandamiento   31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.   32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.   33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.   34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.   35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.   Jesús anuncia la negación de Pedro   (Mt. 26.31-35; Mr. 14.27-31; Lc. 22.31-34)   36 Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.   37 Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.   38 Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.  
    May 11, 2016 361
  • 11 May 2016
        Motivo de los proverbios   1 Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.   2 Para entender sabiduría y doctrina,Para conocer razones prudentes,   3 Para recibir el consejo de prudencia,Justicia, juicio y equidad;   4 Para dar sagacidad a los simples,Y a los jóvenes inteligencia y cordura.   5 Oirá el sabio, y aumentará el saber,Y el entendido adquirirá consejo,   6 Para entender proverbio y declaración,Palabras de sabios, y sus dichos profundos.   7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.    Amonestaciones de la Sabiduría   8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,Y no desprecies la dirección de tu madre;   9 Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,Y collares a tu cuello.   10 Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,No consientas.   11 Si dijeren: Ven con nosotros;Pongamos asechanzas para derramar sangre,Acechemos sin motivo al inocente;   12 Los tragaremos vivos como el Seol,Y enteros, como los que caen en un abismo;   13 Hallaremos riquezas de toda clase,Llenaremos nuestras casas de despojos;   14 Echa tu suerte entre nosotros;Tengamos todos una bolsa.   15 Hijo mío, no andes en camino con ellos.Aparta tu pie de sus veredas,   16 Porque sus pies corren hacia el mal,Y van presurosos a derramar sangre.   17 Porque en vano se tenderá la redAnte los ojos de toda ave;   18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas,Y a sus almas tienden lazo.   19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia,La cual quita la vida de sus poseedores.   20 La sabiduría clama en las calles,Alza su voz en las plazas;   21 Clama en los principales lugares de reunión;En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.   22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,Y los burladores desearán el burlar,Y los insensatos aborrecerán la ciencia?   23 Volveos a mi reprensión;He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,Y os haré saber mis palabras.   24 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír,Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,   25 Sino que desechasteis todo consejo míoY mi reprensión no quisisteis,   26 También yo me reiré en vuestra calamidad,Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;   27 Cuando viniere como una destrucción lo que teméis,Y vuestra calamidad llegare como un torbellino;Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.   28 Entonces me llamarán, y no responderé;Me buscarán de mañana, y no me hallarán.   29 Por cuanto aborrecieron la sabiduría,Y no escogieron el temor de Jehová,   30 Ni quisieron mi consejo,Y menospreciaron toda reprensión mía,   31 Comerán del fruto de su camino,Y serán hastiados de sus propios consejos.   32 Porque el desvío de los ignorantes los matará,Y la prosperidad de los necios los echará a perder;   33 Mas el que me oyere, habitará confiadamenteY vivirá tranquilo, sin temor del mal.      
    343 Publicado por Dj Chowuy
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        Motivo de los proverbios   1 Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.   2 Para entender sabiduría y doctrina,Para conocer razones prudentes,   3 Para recibir el consejo de prudencia,Justicia, juicio y equidad;   4 Para dar sagacidad a los simples,Y a los jóvenes inteligencia y cordura.   5 Oirá el sabio, y aumentará el saber,Y el entendido adquirirá consejo,   6 Para entender proverbio y declaración,Palabras de sabios, y sus dichos profundos.   7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.    Amonestaciones de la Sabiduría   8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,Y no desprecies la dirección de tu madre;   9 Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,Y collares a tu cuello.   10 Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,No consientas.   11 Si dijeren: Ven con nosotros;Pongamos asechanzas para derramar sangre,Acechemos sin motivo al inocente;   12 Los tragaremos vivos como el Seol,Y enteros, como los que caen en un abismo;   13 Hallaremos riquezas de toda clase,Llenaremos nuestras casas de despojos;   14 Echa tu suerte entre nosotros;Tengamos todos una bolsa.   15 Hijo mío, no andes en camino con ellos.Aparta tu pie de sus veredas,   16 Porque sus pies corren hacia el mal,Y van presurosos a derramar sangre.   17 Porque en vano se tenderá la redAnte los ojos de toda ave;   18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas,Y a sus almas tienden lazo.   19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia,La cual quita la vida de sus poseedores.   20 La sabiduría clama en las calles,Alza su voz en las plazas;   21 Clama en los principales lugares de reunión;En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.   22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,Y los burladores desearán el burlar,Y los insensatos aborrecerán la ciencia?   23 Volveos a mi reprensión;He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,Y os haré saber mis palabras.   24 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír,Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,   25 Sino que desechasteis todo consejo míoY mi reprensión no quisisteis,   26 También yo me reiré en vuestra calamidad,Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;   27 Cuando viniere como una destrucción lo que teméis,Y vuestra calamidad llegare como un torbellino;Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.   28 Entonces me llamarán, y no responderé;Me buscarán de mañana, y no me hallarán.   29 Por cuanto aborrecieron la sabiduría,Y no escogieron el temor de Jehová,   30 Ni quisieron mi consejo,Y menospreciaron toda reprensión mía,   31 Comerán del fruto de su camino,Y serán hastiados de sus propios consejos.   32 Porque el desvío de los ignorantes los matará,Y la prosperidad de los necios los echará a perder;   33 Mas el que me oyere, habitará confiadamenteY vivirá tranquilo, sin temor del mal.      
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